25 Alimentos nocivos para nuestros mininos



Vamos a empezar nuestra lista con alimentos y bebidas que podríamos llegar a encontrar en cualquier cocina. Tened en cuenta que el gato no es un humano y que, por lo tanto, no asimila igual los alimentos que nosotros.





El chocolate tiene teobromina, una sustancia que los gatos eliminan muy lentamente de su organismo. Por lo que si el minino come en grandes cantidades o de forma continuada puede llegar a intoxicarse, cosa que podría provocarle aceleración del ritmo cardíaco, diarreas, vómitos, fallos sistémicos, coma y, finalmente, la muerte.




Una vez el felino es destetado empieza a generar intolerancia a la lactosa, cosa que puede provocarle diarreas y problemas estomacales (aunque no resulta mortal). Aunque también hay mininos a los que les sienta bien es aconsejable darle en pequeñas cantidades.

Resulta curiosos que la leche, siendo una bebida tan asociada a los gatos, pueda llegar a ser perjudicial para nuestro peludo.
Carnes Saldas y Embutidos

Estos no resultan tóxicos para nuestro gato, pero hay que ir con mucho cuidado pues la concentración de sal y grasas que hay en estos alimentos no está pensado para el organismo de los gatos. Ingeridos de forma periódica pueden llegar a provocar hipertensión y pancreatitis.




Los gatos, al ser más pequeños que nosotros y tener un metabolismo más rápido que nosotros, no metabolizan bien el alcohol. En pequeñas cantidades no es tóxico, pero provocaremos que el animal se desoriente, se vuelva impredecible y padezca incontinencia urinaria. Y en mayores cantidades puede provocarle la muerte.




El aguacate no se consideraría un alimento tóxico para nuestro gato, pero al ser una fruta grasa, puede provocar pancreatitis y trastornos estomacales muy graves. Además, parece ser que el aguacate contiene una sustancia (en todo el aguacate) que se llama Persin y que puede provocar irritación gastrointestinal, vómitos, diarrea, dificultad respiratoria, congestión, acumulación de líquido alrededor de los tejidos del corazón e incluso la muerte.

Aunque dependiendo de donde lo hayamos mirado dice que solo afecta a los perros nosotros no nos arriesgaríamos a dárselo a Sora.
Nueces de Macadamia y Frutos Secos en General.

Aunque los frutos secos estén totalmente libres de sal no se recomienda dárselos a nuestro gato pues podrían provocar fallos renales, vómitos, diarreas y problemas digestivos.




Este es un caso parecido al del aguacate, se sabe que a los perros no les sientan bien y les pueden llegar a producir insuficiencia renal. A los gatos no se está tan seguro, pero más vale prevenir que curar.




Este es otro alimento que no es tóxico para los gatos pero que es conveniente vigilar pues tiene los mismos efectos que tendría en nosotros pero con una cantidad muy menor.




Otro clásico junto a la leche, siempre se tiene la imagen de que los gatos deben comer siempre pescado. Pero hay que tener en cuenta que el exceso de vísceras de pescado le pueden provocar al minino rigidez muscular (conocida como parálisis de Chastek). El motivo es que el pescado crudo contiene un componente que destruye la vitamina B1, cuya carencia provoca la parálisis.

Además, también es conveniente tener en cuenta que existe el parásito Anisakis que únicamente puede eliminarse cociendo el pescado o congelándolo. Por otra parte volvemos a recordar que las espinas son peligrosas para nuestro minino (como comentamos más arriba).




El limón (y los cítricos en general) puede provocar que nuestro gato sufra diarrea, vómitos y malestar estomacal debido a sus fuertes aceites esenciales. Pero, por suerte, los felinos sienten una fuerte repulsión por el olor de los cítricos, así que tampoco hará falta preocuparse mucho por ellos.




Los condimentos que usamos normalmente para cocinar (como la nuez moscada) tampoco son aptos para el consumo de nuestros amigos peludos. Así que es recomendable guardarlos en un lugar donde no tengan acceso.

Y el bicarbonato en grandes cantidades también es perjudicial para nuestros gatos. Así que cuidado con donde dejamos las cosas.




Aunque hay quien afirma que las manzanas y las peras, por ejemplo, son frutas que no resultan tóxicas para los gatos, hay que tener en cuenta que los mininos son carnívoros puros, y no pueden comer según que cosas, especialmente hortalizas y verduras.

Aunque en grandes cantidades no resulten muy perjudiciales, las semillas de determinadas frutas (manzana, albaricoque, nectarina, ciruela, melocotón y pera) contienen un precursor de cianuro que puede resultar perjudicial hasta para los humanos (en grandes cantidades). El cianuro es un veneno muy potente que «asfixia» la célula, impidiéndole usar oxígeno. Como os podéis imaginar, hay que tener especial cuidado con que nuestras pelusas no ingirieran semillas de estas frutas.




Otro de los alimentos prohibidos para gatos son las patatas crudas tienen una sustancia conocida como solanina (que también se encuentra en las hojas y en el tallo de la planta) que es amarga y muy tóxica, incluso para nosotros. Pero la parte buena es que si se hierve la patata pierde la solanina y se vuelve comestible para nuestro gato.




Parece ser que los tomates (verdes) forman parte de la misma familia que las patatas y también contienen solanina (incluso el tallo y las hojas). Pero, como en el caso de las patatas, si se hierve ya se puede comer con toda tranquilidad.



Los gatos, como nosotros, necesitan proteínas. El problema es que los huevos crudos pueden provocar que parásitos, como la salmonela, les inflamen el páncreas produciendo una pancreatitis. Así que si queréis darle huevos a vuestro minino lo mejor es dárselo cocido y en poca cantidad.




Un poquito de hígado cocido una vez por semana no le provocará ningún daño a nuestro gato, pero dárselo a diario puede provocar una enfermedad llamada Hipervitaminosis A. El problema que tiene el hígado es que tiene una gran cantidad de vitamina A, que se puede llegar a acumular en el cuerpo de nuestro gato hasta alcanzar niveles tóxicos.

Además, recordemos que todos los animales de granja son tratados con antibióticos y demás sustancias que van directamente al hígado, que es el responsable de eliminarlas de la sangre. Así que lo mejor es evitar darle hígado a nuestro gato.




Sobre todo hay que ir con mucho cuidado con los huesos de pollo, que se astillan con más facilidad y pueden provocar desgarros y obstrucciones, tanto en el esófago como a nivel intestinal. Si normalmente le dais de comer pollo a vuestro gato procurad que sea deshuesado.




Al igual que una manzana no es una pera, un gato no es un perro. Por lo tanto, las necesidades alimentarias de ambos animales son totalmente diferentes. No creemos que pueda llegar a ser tóxico, pero puede pasar como con el atún pues la comida para perros no contiene taurina.




Al igual que para nosotros no es bueno comer recortes de grasa para los gatos tampoco lo es. Les pueden provocar trastornos gastrointestinales y pancreatitis.




Parece ser que la masa de levadura, una vez ingerida, aumenta su tamaño y produce gases. Esto quiere decir que puede provocar que el estómago de nuestro minino ceda ante la presión y acabe por romperse.

Aunque, parece ser que se trata de una leyenda urbana pues antes de que el estómago llegase a romperse se produciría el vómito. Aunque, como siempre decimos, más vale prevenir que curar.Lúpulo




Al igual que las patatas y los tomates verdes, este alimento pertenece a la familia de la Belladona, un agente tóxico que puede causar problemas gastrointestinales.




La carne de cerdo no es que sea tóxica de por si, incluso algunos piensos para gatos contienen carne de cerdo. Entonces, cual es el problema? Pues el problema está en la solitaria, un gusano que puede ser transportado por el cerdo y que puede instalarse en el intestino de nuestro gato (e incluso en el nuestro) si la carne no está bien cocinada.




El atún en si no es tóxico, pero carece de taurina. La taurina es un aminoácido imprescindible para el correcto funcionamiento del corazón (entre otros órganos) de nuestro minino. Por lo tanto, el problema reside en si se le da atún de forma habitual pues nuestro peludo empezaría a tener una deficiencia de taurina, cosa que le podría provocar problemas cardíacos.

Hay latas especiales de atún preparadas para gatos a las que les han añadido taurina.




Todos estos alimentos contienen tiosulfato, una sustancia que es difícil de procesar para nuestro gato y que provocará la destrucción de sus glóbulos rojos, lo que se conoce como anemia hemolítica, cosa que le quitará el apetito, y le provocará debilidad, apatía y vómitos.




Las setas también podrían considerarse un alimento prohibido para los gatos pues aunque no todas las setas son tóxicas para nuestros mininos hay muchas que si, incluso algunas que pueden crecer en nuestro jardín. Es más, como llevamos comentando a lo largo de este artículo, las setas que son comestibles para nosotros pueden no serlo para nuestro gato. Así que lo mejor es evitarlas todas.




Esto es un caso parecido al de los cítricos, tienen unos aceites esenciales muy fuertes que provocaran malestar en nuestro amigo peludo.




Esta fruta no es letal para los gatos, pero si que les produce diarreas y malestar estomacal. Por eso mismo es mejor evitarla, incluso después de cocinarla.


Estos son los principales alimentos tóxicos para nuestro gato.

Y, como siempre, os dejamos una lista de enlaces donde podéis encontrar más información: Gatólicos AnónimosMaine CoonExperto AnimalEroski Consumer y Pet Darling.

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